CARLOS ARTURO ZAPATA

“La tendencia es lo que llevo dentro de mí; lo que está de moda pasa de moda. A mí me gustan las piezas que trascienden”.

La historia de Carlos Arturo Zapata no sólo es el reflejo de una profesión mágica; sino que inspira a las nuevas generaciones a alcanzar el éxito en la industria de la moda. Aunque nunca cursó estudios formales en diseño, desde muy niño su vida siempre estuvo influenciada por la estética y la moda. Nieto de una modista empírica, recuerda una infancia marcada por los paisajes y colores de su natal Buenaventura.

En el año del reinado de Margarita Rosa de Francisco, él ya trabajaba en una agencia de viajes y deseaba fervientemente ir a Cartagena para estar en aquel certamen. Así que decide tomar sus ahorros, cuadrar con su agencia la estadía en el Hilton y emprender un viaje solo, hacia un lugar en donde nadie lo conocía.

Hospedado en el mismo hotel en donde se quedan las candidatas, Carlos Arturo comienza a hacer amigos y se integra a la comitiva del Valle. En aquella versión del concurso, uno de los jurados calificadores era el diseñador brasilero Abilio Soares, quien tenía presencia en el país comercializando sus prendas en las mejores boutiques. Carlos Arturo conoce a Abilio una mañana en la piscina del Hilton y queda prendado del creativo. Tanto así que decide viajar a Río de Janeiro meses después para contactar al diseñador, comprarle ropa y llevarla a vender a la boutique que su madre tenía en Buenaventura.

Tal como lo hizo con Cartagena, Carlos Arturo se toma a Brasil sin nadie guardando su espalda. No tenía la dirección, ni el teléfono de Abilio; pensaba que podía encontrar su tienda como se encuentra un Zara en cualquier ciudad. Pero para infortunio suyo, no era tan fácil. Estando en Río se encuentra con el amigo que en el Hilton Cartagena le presentó al brasilero, el cual le dice que Abilio se encuentra en Sao Paulo y que sólo en la dirección que le dará, es en donde podrá localizarlo.

Sin pensarlo dos veces, Carlos Arturo toma camino y llega luego de otro largo viaje a la casa del  diseñador. El respeto y la admiración parecen ser mutuos y Abilio Soares le ofrece a Carlo Arturo que sea su representante comercial en Colombia.

La propuesta iba en serio. Carlos Arturo renuncia a la agencia de viajes, organiza una pasarela en el Hotel Intercontinental y comienza a comercializar las prendas de Abilio Soares en Colombia.

Pero no todo era color de rosa: los problemas entre ambos emprendedores no se hicieron esperar y a los seis meses de la inauguración de su casa de modas en la Avenida 4Nte con calle 20 en el barrio Versalles de la ciudad de Cali, la sociedad se disolvió: un hecho que derrumbó al empresario de la moda y que le dio vida al diseñador.

Su madre le aconseja entonces que se quede con la casa en la que funcionaba la boutique, le pusiera su nombre y empezara a materializar un sueño el cual ella estaba segura él podía hacer realidad. Y así fue, el 1 de enero de 1988 empieza a diseñar en su propia casa de modas. El trabajo no se hace esperar y con clientas tras clientas saliendo por montones de la boutique de Carlos Arturo Zapata, este organiza su desfile de lanzamiento: un evento que, comentan algunos periodistas del momento, dividió en dos la forma de presentar desfiles de moda en Colombia.

El 9 de junio de 1988 “Expreso Colombia ´88” fue un desfile de impacto nacional, organizado en la antigua estación del Ferrocarril del Pacífico. Los asistentes, los cuales solo podían acceder al evento con invitación, llegaban al lugar en  locomotora y ahí eran recibidos por elegantes músicos uniformados que tocaban ritmos colombianos. Políticos, actores, gente de la alta sociedad colombiana, todos vestidos de coctel, accedían a un evento decorado con carretes gigantes de papel y presentado por Amparo Grisales.

“El fin es crear emoción en el público. Cuando haces una colección tienes que pensar que esa colección debe de ir dosificada; para que la emoción vaya en crescendo”.

Por una pasarela elevada desfilaron las elegantes creaciones de Carlos Arturo Zapata. Una colección que, vista hoy, es una entrega sublime del trabajo de un hombre con excelente buen gusto y el reflejo de una sociedad boyante.

Carlos Arturo resume los secretos de tal éxito así: primero, contar con una jefe de prensa, así el desfile no se queda como un evento local; la empresa contratada no sólo logró mostrar el evento en la primera plana de los diarios nacionales más influyentes, sino que creó tal grado de expectativa, que las celebridades y las clases prestantes del momento llamaban buscando obtener una invitación.

Segundo: Sacar el desfile de los salones y vincular una causa social al evento. La pasarela presentaba a Carlos Arturo como gran protagonista, pero a Solidaridad por Colombia como la gran beneficiada.

Y por último, contar con la participación de la celebridad del momento, la admirada por muchos: Amparo Grisales.

“En la moda hay que tener propuesta de estilo y originalidad. Consejos para los nuevos creadores: el buen gusto, buscar un sello particular, original; bajarse del ego, tener un excelente jefe de prensa, adquirir cultura de moda, valor para atreverse a proponer y una mano de obra de primera calidad”.

Ese año el propósito era llevar una candidata vestida por la firma al reinado en Cartagena y la elegida es la señorita Cauca. Los tres vestidos de fantasía (de los cuales uno gana como mejor vestido del certamen), los trajes de coctel y las prendas para el uso cotidiano de la candidata, son de la caza Zapata.

Carlos Arturo entra así a la industria de moda nacional y su jefe de prensa se encarga de que todo el país lo sepa. En enero del siguiente año es elegido como diseñador oficial de Miss Universo para la gira que se realizaba en Colombia; la tailandesa a Porntip Nakhirunkanok es la primera Miss Universo que el diseñador viste, y queda tan enamorada del trabajo de Carlos Arturo, que le encarga el traje para la entrega de la corona en Cancún.

Ese mismo año realiza su primera pasarela internacional en Venezuela, lleva una colección a Nueva york y empieza a dispararse.

“Cuando estoy trabajando veo el vestido no frente al maniquí sino frente al espejo. Porque el espejo me muestra la realidad objetiva de la obra misma; el vestido se proyecta y puedo ver cómo va quedando”.

Una de las cosas que con orgullo recuerda Carlos Arturo es la oportunidad que le dio la vida en diciembre de 1992. Una amiga le pide que la acompañe a saludar a uno de los toreros que por aquella época visitaba Cali. Descomplicado, Carlos Arturo decide hacerlo; y tras tocar la puerta de una de las suites del Hotel Intercontinental, aparece frente a ellos Rocío Jurado.

“Algo que le aconsejo a los nuevos diseñadores, es que busquen a una celebridad y la engalanen con sus creaciones. También, que es muy importante tener una cultura de moda; hoy es muy fácil entrar a la red y ver los desfiles más reciente, las alfombras rojas, ver cómo visten las celebridades, la realeza; aprender a depurar lo que le queda bien a una persona, cuándo tienen un acierto y un desacierto; identificar a aquellos que se atreven a usar algo que nadie se atrevería a vestir. Eso es adquirir cultura de moda”.

Él no lo puede creer, se queda por unos minutos solo en el recibidor de la suite mientras la Jurado y su amiga pasan a una habitación. Tiempo después la cantaora sale a su encuentro, confesándole que le han dicho que es un gran modisto y que desea conocer sus piezas. Carlos Arturo no responde más que con una frase de admiración hacia la española.

“Entonces ella se lleva el dedo índice y el dedo corazón a los labios, los besa. Y finalmente los coloca en mi boca”.

Carlos Arturo se compromete a llevar sus prendas al día siguiente hasta donde ella se hospeda; como todas aquellas que conocen su trabajo, queda flechada de inmediato. Compra varias prendas de la colección, le encarga trajes para sus giras y luego de que Carlos Arturo le dijese que estaría en el 93 abriendo su tienda en España, ella le promete que será su madrina en Madrid.

En abril de 1993 Carlos Arturo Zapata llega pisando fuerte a España; un lanzamiento que cuenta con modelos reconocidas del viejo continente,   celebridades, realeza, cena y la presentación en vivo de la ídolo del pueblo español.

La prensa no se hace esperar y las entrevistas se convierten en algo cotidiano para el diseñador colombiano. Es en una de ellas que le preguntan si él será el diseñador del vestido de novia para la boda entre la Jurado y Ortega Cano. Algo que el creativo no puede responder. Lo consulta con Rocío y esta le propone que le envíe varios bocetos de la propuesta, a la vez que le pide que no se ilusione, pues las firmas que desean vestirla son muchas. Sin embargo, el 17 de febrero de 1995 Rocío Jurado se casa en una ceremonia trasmitida en vivo para toda España, con un vestido de novia diseñado por el colombiano Carlos Arturo Zapata.

“Cuando termino una obra hermosa. Yo hablo con el ser supremo y le digo: Tú lo has hecho; yo solamente soy el elemento humano que lo puede plasmar”.

En Colombia, Carlos Arturo se había convertido en el diseñador oficial de Miss Universo para la gira que se hacía con ella cada año en el país. Esto también implicaba que el diseñador asistía a cada concurso de Miss Universo. Y fue precisamente en 1992, el año en que participó Paola Turbay, que Carlos Arturo conoce en un coctel organizado por el certamen a Michelle McLean de Namibia.

Toma su mano y le dice que ella será la ganadora; luego de eso no la vuelve a ver personalmente, hasta meses después cuando la ahora Miss Universo llegaba al Dorado para la gira de aquel año. De inmediato lo reconoce, algo que Carlos Arturo confiesa nunca esperaba que sucediera. Pasan momentos grandiosos y finalmente en un vuelo entre Cali y Pereira, Michelle le confiesa que está supremamente agradecida con él y que desea compensarlo de alguna manera, que si hay algo que ella pueda hacer por él, es el momento de pedirlo.

Y Carlos Arturo claramente tenía algo que deseaba de la Miss: le dice que él quiere ser jurado de Miss Universo y ella simplemente responde con un “ok, en cuanto llegue a Los Ángeles, propongo tu nombre”.

Toda promesa que se le haga a Carlos Arturo Zapata, está condenada siempre a cumplirse. Meses después, Michelle McLean le llamaba para pedirle su currículum, pues su nombre ya estaba sobre la mesa del comité organizador del concurso.

En aquella época Carlos Arturo viajaba por todo el mundo presentando sus colecciones, por ello siempre se comunicaba con Michelle para informarle de su paradero e itinerario en caso que ella precisara ubicarle. Y así fue, estando en Nueva York, la Miss Universo lo llama para decirle que su curriculum es extraordinario, pero que le proponen que se prepare un año más en el idioma inglés, pues esto es indispensable para todo jurado. Lo paradójico es que aquella llamada telefónica se desarrolla en inglés, algo en lo que luego de terminar la llamada, los miembros del comité organizador caen en cuenta y le piden a Michelle McLean que vuelva a llamarlo a informarle que su nombre está de nuevo en la lista de posibles jurados para el concurso.

La confusión se dio pues el diseñador envió su portafolio en español y estas personas creyeron que él no hablaba ni pisca de inglés: una comedia que no termina en tragedia, pues en 1994 Carlos Arturo Zapata es el primer diseñador colombiano que se sienta en la mesa de jueces en un concurso tan importante.

“Una de las grandes experiencias es ser jurado de Miss Universo: alucinante, divino, vivido; como tantas otras cosas que he hecho.”

No existe mejor conclusión para una carrera de logros y una vida de sueños cumplidos. Hoy el hombre que no posee tienda física en ninguna parte (pues ama viajar ligero de equipaje) tiene clientes en muchas partes del mundo y sólo viaja para hacer showrooms privados a donde quiera que va.

“Los Emiratos Árabes son mi presente, llegó el momento de llevar mi colección a ese territorio; pero no voy solo, voy avalado por el embajador y de la mano de Dios”.

Por: Redacción GOIA

 

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