diseño de vestuario en la  Universidad de San Buenaventura Cali

¿Cómo representar en una prenda de vestir las principales características de la personalidad de un cliente?

Ese fue el reto que afrontó un grupo de estudiantes de la facultad de diseño de vestuario en la  Universidad de San Buenaventura, Cali. Liderados por Maryluz García, su maestra de diseño sobre maniquí, estos creativos tomaron como referente de inspiración a los personajes antagónicos de los cuentos de hadas, mitología griega y folklor universal.

Realizaron una completa investigación que involucró horas de análisis de películas y series en donde sus personajes tienen participación. Algo que, como lo explica Luis García, es pieza clave para que la prenda creada no sea la copia de alguno de los vestuarios  observados.

Esto lo logran al no tomar como referente las características físicas del personaje, sino profundizando en su personalidad y creando un perfil de comportamientos para diferentes situaciones o lugares. Preguntas tan simples como “¿si fuera al mercado qué luciría?” son esenciales para la creación de una pieza única.

“No se cae un una copia porque en nuestro caso vamos a las características de su propio ser. Y esto, combinado con la personalidad del diseñador, logra algo totalmente diferente”.

Alison Guzmán.

Alison toca un punto importante que hace referencia al ADN de cada creador. Algo que estos diseñadores en formación tienen claro. Kathy Rojas por ejemplo, trabaja con la personalidad de la reina de corazones del cuento de Alicia. Su investigación le deja unos puntos muy claros sobre el personaje y ella construye una falda a partir de rombos. Toma rectángulos de tela, los une, los embona y arma toda la estructura  de la falda; no a partir de esta figura sino con la figura geométrica. Continúa aportando su toque con la técnica del origami con la que forma corazones y con el drapeado que complementa la parte superior del traje.

Luego del estudio del personaje, los estudiantes realizan una serie de bocetos de los cuales sólo elegirán uno: este será el que desarrollen en clase. El lienzo es la base textil para todos. Y la técnica: diseño sobre maniquí y costura a mano.

Un reto que los cautivó desde el inicio. Paulina Mejía, quien trabajó con Cruella de Vil, nos cuenta de lo complejo del proceso de ensamblar sobre la figura humana y de lo útil que resulta para el diseñador, así como para el resultado final.

A partir del volumen en la parte superior del traje, Paulina refleja la extravagancia y elegancia de esta villana; tiñe el lienzo de negro y finalmente construye una figura oscura e imponente.

Jennifer Giraldo crea también una pieza realmente interesante, en la que representa a una mujer que no teme enseñar piel, un personaje seguro y ostentoso para el cual diseñó un escote profundo en la parte delantera del traje y una falda corta que se complementa con una segunda falda de estética egipcia que nace desde un drapeado al nivel de la cintura y que cubre por ambos lados la falda interior.

Los cuernos que equilibran unas llamativas hombreras, nos dejan saber que la malvada mujer que está detrás de este cuento es Maléfica.

Todos los pliegues de este traje son cocidos a mano  y esto es una característica que poseen todos los vestidos expuestos. Un trabajo artesanal que resalta la pieza y habla de la destreza de quien la elabora.

Así lo podemos evidenciar en el vestido de la madrastra de Cenicienta que diseñó Paola Zamora. En la parte superior, este posee un tejido hecho a mano puntada por puntada y que complementa  una falda construida a partir de capas de lienzo.

Esta misma habilidad se refleja en el traje de Luis García, el encargado de diseñar para Medusa. Este joven creativo realiza un trabajo magistral cociendo a mano escamas cortadas a láser que no sólo representan el híbrido cuerpo de serpiente y de mujer que posee la Gorgona, sino que crea un atractivo extra, en un vestido que  posee una fuerte carga de sensualidad, sexualidad y de estética intrincada.

Al final de todos estos procesos llega la presentación de sus creaciones ante el público. La universidad organiza cada semestre un evento llamado “Atelier”, en donde los mejores trabajos de electivas como esta, se presentan en una tarde de pasarelas, modelos y aplausos.

Para Alison Guzmán, este es el cierre perfecto y el lugar en donde su trabajo con la malvada reina y madrastra de Blanca Nieves será exhibido al público.

Alison ve en este personaje fuerza y rudeza; la femineidad no es sinónimo de debilidad para ella y lo recrea con un vestido del que desde los hombros sobresalen triángulos cortados a láser. Este traje cuenta con guantes de puntas agudas y una falda de caída asimétrica, cuyo origen posee un elaborado proceso de confección que involucra un alambre dulce y una pieza de tela que cae tanto adelante como atrás simbolizando la pasión equina del personaje.

Es así como un grupo de estudiantes universitarios se prepara para asumir retos reales con clientes reales. Por ahora no sólo aplaudimos sus logros, sino que esperamos con ansias las maravillas que crearán con el paso de los años.

Por: Redacción GOIA.

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