Inclusión

Un saber hacer ancestral que gracias a lo que queda de un respecto por lo propio, se ha convertido en nuestra principal herencia.

¿Qué es moda colombiana? ¿acaso será cualquier intento de colección producida con textiles nacionales y confeccionada con mano de obra local? o esto se referirá al rescate de técnicas propias de nuestra cultura, al reflejo de nuestro entorno social o a la exaltación de una identidad cada día más perdida.

Resulta enriquecedor el trabajo de diseñadores que se están tomando enserio la tarea de hacer moda colombiana y más aún cuando involucran procesos de inclusión en la elaboración y en la exhibición de sus propuestas.

Este es el caso de Miguel Becerra, el diseñador originario de Guacarí, que este 30 de noviembre presentará, en el marco de la pasarela de inclusión de la Gobernación del Valle, su más reciente colección titulada Embera. Un trabajo realizado con la comunidad indígena que posee el mismo nombre y que sustenta el trabajo realizado por Miguel; en una relación de confianza con una comunidad asombrosa que nos enseña el valor de la vida, de la tierra y de la naturaleza.

Este creativo reconoce lo importante de una técnica y un saber hacer ancestral que gracias a lo que queda de un respecto por lo propio, se han convertido en la principal herencia de los hijos Embera; el legado de sus creencias, sus mitos y paisajes que viaja a través de los tejidos. Esto es lo que el diseñador logra fusionar con rotundo éxito en la colección: su trabajo en la comunidad indígena y la técnica de los bordados de Cartago.

Más Miguel Becerra no se conforma con esto y se involucra con la inclusión no sólo de culturas olvidadas, sino de comunidades segregadas y discriminadas. Viste con sus prendas a Jess Plaza, un modelo transgénero y lo utiliza como imagen de campaña para su colección.

En las fotografías que Habo Heuchert hace con Miguel y en el styling que Diego Levin propone para estas fotos. Podemos observar la fuerza y el equilibrio logrado por el diseñador; una propuesta en donde el color, que es algo muy colombiano, se explota de una manera sublime; demostrando que nuestra identidad es tan portable como una falda Chanel o una chaqueta Carolina Herrera.

Y los más importante: tan magnífico trabajo no se ve permeado por el hecho de que aquel quien lo porta es hombre o mujer. Es más, ni interesa. Un claro ejemplo de que todos somos iguales, un vivido caso de inclusión.

Hoy la invitación es a creer en lo nuestro, en nuestra cultura, en nuestros diseñadores, así como en nuestros artesanos.

Texto: Redacción GOIA.

CRÉDITOS / COLABORACIONES

  • Fotografía: Habo Heuchert
  • Styling: Diego Levin
  • Modelo: Jess Plaza
  • Diseñador: Miguel Becerra

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*