ETIQUETA TRANS

Su futuro en el modelaje está condicionado a la palabra “inclusión” después del nombre del evento.

Jess Plaza

Y si, hablo nuevamente de la inclusión en la moda. Pensará usted que no tengo otros temas que tratar. Pero créame que este asunto va más allá de poner personas a desfilar o a posar frente a la cámara. La moda es más que combinaciones equilibradas o artículos de lujo que jerarquizan al portador; la moda es también un fenómeno social, uno que actualmente está provocando cambios en la forma de ver el mundo, y aquellos que militan en esta industria y no quieran entenderlo, están condenados al solitario reconocimiento de su propio circulo social.

Conocí en una tarde de café a María José Recalde y a Jess Plaza. Dos mujeres hermosas que actualmente se desempeñan como modelos bajo la etiqueta trans. Es decir: dos hombres que se identifican con el género femenino y que deciden vestir, así como modificar su cuerpo, para verse como mejor se sienten.

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Ambas coinciden en que su futuro en el modelaje está condicionado a la palabra “inclusión” después del nombre del evento. Durante esas horas son tratadas y reconocidas como cualquier otro modelo; más cuando se trata de un desfile del común, uno en un día cualquiera, para una marca de tantas que hay. Su presencia provoca que el diseñador no quiera vestirlas con sus prendas por miedo a que sus clientas no entiendan o no se identifiquen con la modelo; que el productor llame a la agencia histérico porque le mandaron a un hombre vestido de mujer. Y que aquellos que dicen quien desfila y quien no, decidan no dejarlas continuar por el sólo hecho de que ellos son G y ellas T.

María José Recalde

María José dice ser una mujer como cualquier otra, es una estudiante de diseño de moda que desea trabajar algún día para Balenciaga. Se sienta muy femenina, cruzando la pierna y arqueando un poco los brazos con una sutil delicadeza. Ha perfilado su rostro mediante un tratamiento hormonal y recuerda cuando Claudia Castro, una modelo que ella admira, la felicitara por su caminar tras terminar una pasarela.

Por su parte Jess, graduada de historia de la universidad del valle, lleva cinco años en el medio, posee un discurso contundente sobre su proceso como modelo, su evolución de hombre a mujer y de la actual posición de una sociedad donde no todos la van a entender.

Entablar una conversación con Jess es un deleite intelectual. Bien puede hablarte de sus inicios cuando poseía un perfil ambiguo, de su experiencia desfilando para Mira & Zeigen; de historia, de Gaudí o de la vez que, en un casting, la productora de turno la despidiera con la frase: “la que es mujer es mujer”.

En definitiva, sólo tendremos una verdadera inclusión en el modelaje, cuando no digamos: María José la modelo Trans, sino simplemente María José o Jess o Camila o Raphael.

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Por:

Raúl Kinayás

Revista GOIA

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