¿QUÉ ESTÁ DE MODA?

La pregunta más pasada de moda.

Esta se ha convertido en la pregunta cliché para todo conocedor, asesor o diseñador de moda. Lo contradictorio de la pregunta, es que se quiere una respuesta que entienda la moda como un dato estadístico, el valor con mayor frecuencia en una distribución de datos. Aquel quien la formula, espera que el diseñador le diga: camiseras azules con rosas rojas bordadas en el pecho.

Y ese es el punto. La moda no puede verse como aquello que se ha popularizo entre las masas; a decir verdad, ese estado cuando una prenda alcanza el éxito absoluto, es cuando ha llegado a su fin. Es decir, deja de ser moda.

Irónico, pero real. Cuando esa pieza comienza a ser portada por muchos y replicada por otros para que más cantidad de individuos la utilicen. Pierde poder como símbolo de jerarquización, distinción e individualidad. Intangibles que hacen, entre muchos otros, que un vestido pueda llegar a tener un precio de venta, diez o veinte veces mayor al valor de producción.

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Sólo con un bordado, la moda posee el poder de hacer que una persona se sienta y sea percibida mejor que otras que comparten el mismo entorno social.

Ejemplo básico para diagramar este punto, es el del chico o la chica que aparece en el barrio con prendas cuyas etiquetas pertenecen a una marca extrajera y que su valor comercial, por ser adquiridas en una tienda oficial, es muy superior al de las que comúnmente utilizan los miembros de esa comunidad. De inmediato este individuo es valorado por lo que porta, sin fijarse como lo obtiene, lo importante es que lo posee y eso le da un rango social diferente. Su nuevo outfit es ahora un símbolo diferenciador que todos legitiman y muchos quieren tener.

De este modo, aquellos que cuenten con las posibilidades de adquirir aquellas prendas lo harán, y los que no, recurrirán a la replica o la falsificación para hacerse de aquello que los hará parte de algo.

¿Notamos la ironía? Deseamos la prenda porque hace a las personas distintas, pero la compramos porque queremos ser como los que son diferentes, convirtiéndonos en el proceso en pares; ahora todos somos iguales.

El sujeto principal de nuestro ejemplo, al descubrir que todos se ven como él; buscará seguir siendo diferente, el rango social que obtuvo le gustó. Así que estará obligado constantemente a adquirir algo nuevo, que, en la moda, no es nada más que un signo distintivo.

Entonces: ¿Qué está de moda? R/: Un símbolo de diferenciación social. Y en una cultura de masas: un instrumento que vuelve a poner a cada uno en su lugar.

Por: Redacción GOIA.

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