–¡Gucci!

– Salud.

El director creativo de la firma Gucci, para su desfile en el marco del Milán Fashion Week, decide presentar en el interior de un quirófano de operaciones, una colección inspirada en la serie Juego de Tronos. Más lo importante aquí no es hacer un análisis de lo presentado, sino de la reacción de un gran porcentaje de espectadores nuestros, que frente a esta y otras propuestas; se limitan a preguntar con la expresión característica de quien ha olfateado una flatulencia: ¿y eso quién se lo va a poner?

En más de una ocasión hemos escuchado aquella pregunta y si no ha sido así, es porque somos nosotros quienes la han formulado.  Para entender por qué lo que allí vemos no nos gusta, debemos conocer primero la forma en que se distribuye un desfile.

Siempre la primera hilera de sillas estará reservada exclusivamente para la prensa especializada. Su igual frente a ella, para las personalidades y celebridades del momento. La segunda fila será para compradores así como para clientes importantes. Y de la tercera hilera para atrás, se ubicará el público general.

Notemos entonces que los invitados más importantes en un desfile son los miembros de la prensa especializada: directores de revistas, periodistas de moda, analistas, críticos y de un tiempo a la fecha, Youtubers, Instagramers y Bloogers. Para todos ellos es que se realiza una pasarela; las celebridades y personalidades son simplemente un gancho que atrae la atención de otros medios de comunicación más interesados en la farándula.

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Y tiene lógica que su púbico objetivo sea este. ¿Pues quién comunica lo visto a más personas?, ¿una revista legitimada como Vogue o la cliente Vip que compra un gran número de piezas de la colección?

El diseñador precisa ser comunicado para que así su trabajo sea visualizado, admirado y codiciado. Si nadie conoce lo que hace, es como si no hubiera hecho nada.

Bajo esa premisa es que las marcas dividen sus colecciones en cuatro segmentos: prendas básicas, piezas clásicas, de moda y prendas para la prensa. Entonces bien, el creativo debe de impresionar a los medios de comunicación, pues ninguno quiere un bostezo de Anna Wintour en pleno desfile. Y esa es la razón principal del por qué vemos prendas tampoco comerciales en una pasarela de moda.

Ojo, es una, más no la única. También entra a jugar la oportunidad que tiene el diseñador de conceptualizar su inspiración, de exponer su investigación, de dar un grito de protesta, de proponer una tendencia o de explicar el origen de lo que los compradores encontraran en las tiendas.

Así que la invitación es a ver desfiles desde la óptica de lo conceptual y analizar las propuestas no desde un punto de vista 100% comercial.

Finalmente, les comparto el mencionado desfile. El video es propiedad del canal en YouTube FF Channel.

Por: Redacción GOIA.

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