ES HORA DE LEGALIZAR TU TRABAJO

¡Pues, qué pena! Pero yo estoy haciendo las cosas bien.

Con cada evolución de nuestra marca, vamos escuchando el comentario de que tenemos que legalizarnos.

– ¿Y es que acaso estamos cometiendo algún ilícito?

A lo que el comentario se refiere, es a que tenemos que constituirnos legalmente en la cámara de comercio de la localidad en donde nos estamos desempeñando.  El estado espera que como empresarios…

– Espere un momento, yo soy un diseñador.

Si usted está produciendo, transformado y comercializado bienes o servicios, usted es un empresario ante el estado colombiano. Y si usted ejerce alguna de las actividades que la ley considera como mercantiles, por ejemplo, la confección de prendas de vestir (CIIU: 1410), usted es considerado comerciante; así que debe registrase como tal.

Retomo, el estado espera que, como empresarios, estemos registrados y así podamos disfrutar de los derechos que como comerciantes tenemos; pero también nos hagamos responsables de los deberes y obligaciones que ello implica.

Una cosa será comprar seis metros de tela en Mi Telita X Metro, diseñar y confeccionar unas cuantas blusas que vendemos a nuestros amigos; y otra muy diferente tener éxito y vernos en la necesidad de comprar materias primas al por mayor, contratar talleres y alquilar un local para exhibir nuestras creaciones.

El segundo escenario implicará el formalizar una relación comercial con otras empresas que de seguro están registradas ante la Cámara de Comercio; lo que las obliga a entablar esas relaciones con empresas legalmente constituidas. En ese orden de ideas, si usted quiere comprar telas en Lafayette, debe -como mínimo- estar registrado como comerciante ante la DIAN.

Pero Mi Telita X Metro es una empresa legalmente constituida y ellos a mí no me piden inscripciones en cámaras de comercios o en la DIAN…

Es porque muy seguramente Mi Telita, al hacer su matrícula mercantil, en la casilla de actividad económica especificó 4751: Comercio al por menor de productos textiles en establecimientos especializados. Lo que no la obliga a pedirle a usted, su cliente, documentos para poder realizar la venta; pero sí a expedirle una factura legal, en donde se describa la compra.

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Y eso nos lleva a revelar una de las razones principales de tener que registrar la empresa: los impuestos. Toda esa güevonada de llenar formularios, pagar estampillas, redactar una escritura pública o un documento privado, es para que la DIAN y por ende el Estado, sepa cuánto dinero le debemos por el hecho de producir, transformar y comercializar bienes o servicios en su territorio.

Y si usted nunca se registra, ¿cómo diablos va a saber el Estado a quién cobrarle el dinero, producto de los impuestos generados?

Pero ojo, que la palabra güevonada no lo confunda. Pagar impuestos es importante y necesario para el desarrollo de un país. Aquellos que de forma consciente y descarada evaden impuestos (contrabandistas), están desangrando al Estado, aniquilando el comercio justo y enviando a la tumba a muchas empresas.

– Ah, pero yo produzco; no vendo prendas traídas de La China…

Cuando usted compra telas en una bodega clandestina, en donde el precio es mucho, pero mucho menor al del mercado y para rematar ni siquiera le expiden una factura, sino que le llenan a mano un recibo azul Minerva, usted está fomentando el contrabando.

Pero no seamos tan extremistas, eso rara vez pasa. Lo importante es que sepa que como empresario tiene dos opciones: ser persona natural o constituir una persona jurídica.

– ¿Y la diferencia es?

Una persona natural es todo aquel ser humano, o sea usted –a menos que sea un bulldog francés cuyos amos desde cachorro le hicieron creer que era un niño de verdad-, que se inscribe como comerciante ante una cámara de comercio para ejecutar actividades dirigidas a la producción de bienes o servicios; con el fin de obtener una utilidad producto de su venta y comprometerse con terceros, adquiriendo derechos y obligaciones.

Una persona jurídica es cuando el ser humano decide que aquel que va a adquirir esas obligaciones, no será él, sino su empresa. Así que crea un sujeto, que, por ficción jurídica, es capaz de ejercer derechos, contraer obligaciones y ser representado judicial y extrajudicialmente.

Es decir, el empresario le da vida en el papel a una nueva persona que lleva como nombre su razón social y como apellido, S.A.S, S.A, LTDA; CIA, etc.

Esa invención jurídica no existe en el plano material, no la puede usted invitar a bailar, a comer o llevar a cine. Pero ella sí puede contratarlo, despedirlo, pagarle o cobrarle.

– O sea que si me registro como persona jurídica, ¿quién se hace responsable por las deudas adquiridas es la empresa y no yo?

Sí y no. Pero ese es otro tema que trataremos en una próxima edición. Lo importante hasta este punto, es que usted sepa que como persona jurídica recibe la calidad o el atributo de régimen común. Lo que significa que deberá llevar contabilidad, cobrar IVA, expedir factura, declarar renta e informar el cese de actividades, esto entre otras obligaciones más.

Como persona natural, su calidad es régimen simplificado; lo que lo exime de declarar, cobrar IVA, contratar un contador para que firme los informes contables y solicitar permiso para facturar.

Así que, querido diseñador, ya tiene una primera decisión que tomar. Y es si al momento de registrarse ante la Cámara de Comercio de su ciudad, usted lo hará como persona natural o como persona jurídica.

 Por: Redacción GOIA.

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