QUÉ ES LO QUE PASA CON LA PALABRA INCLUSIÓN

Fotografía: Jhon F Chica

Y no es por jorobar el evento de la Gobernación del Valle; pues contrario a lo que puedan creer, me parece una plataforma espectacular y un proyecto de región con demasiado potencial. Tampoco pienso criticar el bufé después de haberme terminado el plato. Pero si busco dejar una opinión, así nadie la haya pedido, pues es necesario empezar a educarnos en esto de la inclusión y dejar de lado los conceptos errados.

El punto es este: en la última versión de la Pasarela de Inclusión, los modelos en silla de ruedas y los modelos con síndrome de Down, aún no poseen el rol adecuado, ni el reconocimiento como modelos; como si lo tienen los Afro y los Trans.

Me refiero a que ya se logró convertir en cotidiana la presencia de una mujer negra sobre las pasarelas. Prueba es que cuando una de estas modelos desfila, no se escucha entre el público la frase: “¡hermosa!, que ternura; ¡bravo, bravo!”.

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Y es así como debe de ser. No recurrimos al sentimiento de gozo altruista, pues ya reconocemos que ella es tan diferente e imperfecta como lo somos cada uno de nosotros, y que es en esa imperfección, donde está la belleza del ser humano.

Pasa igual con los transgénero. Poco nos importó a los asistentes si aquella que desfilaba, alguna vez fue hombre; pues se impuso sobre la pasarela la profesional, la que tomó como decisión ser modelo. Eso es inclusión.

¿Y por qué? Pues porque años atrás era mal visto que un transgénero o un transexual luciera los vestidos que las mujeres de la elite iban a vestir. Porque décadas en el pasado, era políticamente incorrecto que una mujer negra ocupara los espacios que se habían apropiado los blancos.

Es entonces el estado de cotidianidad, el que aún no alcanzan los modelos con síndrome de Down o los que se movilizan en silla de ruedas. Súmele a eso que los organizadores tampoco ayudan. Siguen vendiendo la participación de esta población como un show altruista, y si, es muy lindo ver como se dan oportunidades a todo tipo de individuos, pero no hacemos nada, si no los reconocemos como profesionales que hacen su trabajo.

Ese es el punto. No son niños con síndrome de Down sobre una pasarela, son modelos haciendo su trabajo; no son personas en silla de ruedas desfilando, son modelos haciendo su trabajo.  ¿Y cuál es su trabajo? Ser prescriptores de estilos de vida que exhiben las creaciones de un diseñador, al tiempo que crean un vínculo entre la marca y el cliente – consumidor.

No estoy en contra de las pasarelas que en sus marquesinas colocan la palabra inclusión, estoy en desacuerdo con la manera como lo manejan y como en lugar de educar al público de moda, se concentran en estimular sentimientos que poco le aportan al proyecto.

Por: Redacción GOIA

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