ORÍGENES: INSPIRACIÓN EN LA IDENTIDAD CULTURAL DE TRIBUS INDÍGENAS

No sólo invita al rescate de saberes ancestrales, sino que revive el debate que enfrenta la apropiación Vs la apreciación.


Una de las cuatro macrotendencias propuestas por el informe de Fashion Snoops para la primavera verano 2019 y que recibe el nombre de Orígenes, no sólo conlleva a un reconocimiento de nuestra identidad o al rescate de saberes ancestrales, sino que revive el debate que enfrenta la Apropiación Vs la Apreciación.

El informe propone como fuente de inspiración la identidad cultural de tribus indígenas del Amazonas, Australia y Nueva Guinea. Invita a reconocer en sus técnicas artesanales una propuesta de valor que será apreciada por los consumidores, pues estos están inclinados y más predispuestos a adquirir productos con características tribales.

A primera vista puede parecer una maravilla volver la vista a atrás y saber quiénes somos entendiendo de donde vinimos, suena perfecto darle valor al trabajo de manos artesanas que poseen un saber trasmitido de generación en generación. Más el asunto se complica cuando la dinámica del negocio de la moda actual asoma su rostro por entre las hendijas y las teorías del diseño se inmiscuyen en los procesos creativos.

Hablemos claramente: estos informes presentados por empresas de coolhunting, sirven como referente para que las marcas y diseñadores del sistema moda construyan las colecciones de temporada.  Ellos analizarán y asimilarán la información suministrada y podrán, por ejemplo, desarrollar mil y una prendas estampadas con un patrón de Puntos de Distinción – una forma de arte reconocida de los aborígenes australianos – .

Estas prendas estarán en todas las vitrinas del mundo, si es Zara o H&M quienes las producen. O en todos los escaparates de la ciudad si es Studio F el de la colección. En ese orden de ideas, los consumidores de moda portarán los patrones gráficos de una tribu australiana, de una brasilera o de una colombiana, sin saber lo que comunican; más si con la idea implantada, de estar rindiendo un tributo, reviviendo o apreciando una cultura que si no fuera por los productores moriría en el olvido.

Ahora, también aparecerán creativos responsables que se tomarán enserio los procesos investigativos y que, sin apropiarse de la identidad cultural de una comunidad, podrán desarrollar colecciones o co-creaciones basadas en las predicciones del informe.


El problema no es el uso de la técnica o del patrón gráfico, sino del mensaje que con ellos erróneamente comunican.


Será entonces aquel resultado el que conlleve a la aparición de un punto importante:  el problema no es el uso de la técnica o del patrón gráfico, sino del mensaje que con ellos erróneamente comunican.

Para poder decantar este punto debemos partir de que las grafías y técnicas utilizadas por estos artesanos no son sólo ornamentales. Son un sistema de signos y símbolos que conforman un lenguaje. En otras palabras, cada elemento que ves, te está diciendo algo.

Voy a ejemplificar el punto: los miembros del cabildo Nasa poseen un símbolo construido a partir de dos líneas curvas unidas por el lado convexo de cada una de ellas.  La más grande representa la costilla masculina y la pequeña la costilla femenina; unidas significan familia y son el símbolo del núcleo creado una vez el hombre y la mujer se juntan en matrimonio.

Las mujeres tejen en las mochilas de sus esposos esta figura invocando la fidelidad comunicando que el hombre posee una familia. Un proyecto que buscaba convertir en artículos de lujo dichas piezas artesanales, les propuso que el símbolo de familia debía reproducirse a lo largo de toda la mochila, creando así una secuencia que le diera equilibrio al diseño.

Lo que el equipo de creativos de esta organización no tenia en cuenta, era que el mensaje que se comunicaría en la mochila sería que el hombre que la carga posee tantas familias como costillas estén bordadas en la pieza.

Siguiendo esta lógica, la comunidad Nasa no tejió la mochila bajo las especificaciones del departamento de diseño de aquella corporación adscrita al ministerio de comercio, y dicho grupo de creativos siguió buscando estatus, posición social, así como poder, en un producto que cargaría con valores ajenos a los que la comunidad quiere comunicar.

El episodio puede sonar tonto, pero es real y evidencia como estas comunidades son ofendidas por el mal uso de sus signos y símbolos. Sé que esto podrá leerse básico, pero imagine usted una camiseta estampada con una franja horizontal amarilla, una azul, finalmente una roja y debajo de ellas la palabra “COLUMBIA”. ¿cómo se sentiría frente a eso?

Estoy seguro que una comunidad estaría encantada de trasmitir su legado a otras generaciones, de transcender fronteras y de lograr el reconocimiento por la labor ejecutada. Y es aquí donde se gesta la discusión, pues en procesos masificados no se aplaude el desempeño de una bordadora Dynamic ZXY663.

Serán entonces estas las palabras clave a la hora de abordar la macrotendencia: reconocimiento e investigación. La primera para ofrecer respeto y darle su lugar a quienes trasmiten el conocimiento y hacen posible lo posible. Y la segunda, para honrar un sistema de tradiciones, ritos, creencias y comportamientos de cientos de años de existencia.

Lo del informe de Fashion Snoops me parece genial, véanlo como una excusa para reconocernos a nosotros mismos como país, como una alternativa para competir en un mercado carente de identidad y como una oportunidad para construir procesos de diseño responsables.

Por: Raúl Quinayás.

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