OTRA EDICIÓN DE LA PASARELA DE INCLUSIÓN

¿Y este año si la hubo?


Una versión más de la Pasarela de Inclusión de la Gobernación del Valle, y probablemente una última, pues este año llega el fin de la administración departamental actual y si la que la precederá no está alineada con la misma corriente, sencillamente el evento dejará de existir.

Pregunta: ¿Es importante para el Valle del Cauca la pasarela de la inclusión? Si, y no sólo por la palabra protagonista en su marquesina, de la que hablaré luego de esta introducción, sino porque es un evento bien producido, que expone el trabajo de una selección de creativos en lugar de querer lucrarse por la venta de plazas comerciales.

De continuar, y esperemos que así sea, es precisamente la palabra inclusión la que debe reevaluarse. Bueno, la palabra o el concepto que tienen de ella. Pues de seguir pensando que inclusión en la moda es lo que están haciendo, pueden mejor llamar al evento, desfile de la solidaridad o pasarela del altruismo vallecaucano.

Ahora bien, si la idea es trabajar bajo el concepto de inclusión, deben entonces entender que aquellos que desfilan no son personas a las que la vida no les sonrió con las bendiciones que todos aquellos que se piensan normales creen tener. Son, quieran o no, modelos que cumplen profesionalmente un rol.

Esa es la primera responsabilidad que el evento posee: hacer que el público entienda que cualquiera puede desempeñar un oficio o profesión y que no hay que aplaudirlo por estar parado donde antes no lo estaba; hay que aplaudirlo porque reconocemos que hizo bien su trabajo.

El punto está en que para que los asistentes lo vean así, los organizadores, en este caso la Gobernación del Valle, deben concebirlo así. De nada sirve hacer un evento para que modelos que no son tenidos en cuenta sean protagonistas, si durante 364 días siguen siendo rechazados o no tenidos en cuenta por las marcas y diseñadores del país.

El punto más débil de esta pasarela de inclusión es que después de que se desarrolla no pasa nada. Es decir, aquellos convocados, que en su mayoría no son modelos, vuelven a sus vidas cotidianas sin nada más que una anécdota respaldada por su efímera aparición en algún canal de televisión.

Fotografía: Ramiro Rayo
Diseño: Hector Quintero

Se ha puesto a pensar la Gobernación, los diseñadores participantes y las agencias de modelos que hacen presencia, ¿si estas personas quieren formarse en el modelaje?, ¿hay algún proyecto que apoye su incorporación a una escuela formadora y posteriormente su vinculación a una agencia?, ¿hay algún plan que incentive a las marcas a contratar a modelos que por años fueron excluidas?

La respuesta es no. Y no los hay porque no les importa. La palabra inclusión en esta ciudad es un sinónimo de filantropía. ¿está mal? Sí, no son lo mismo. Una persona excluida no necesita un acto generoso o un comportamiento desinteresado para ser incluida.

Precisa de ser tratada como igual, necesita que se le exija como se les exige a los demás; que se le mire como profesional y quiere que se le pague como a cualquiera que desempeña ese trabajo. 

¿La pasarela de la gobernación debe continuar? Sí, están haciendo camino. Esto que leyeron hoy y lo que otros también dirán, es prueba de su andar. No hay que dejar de intentarlo simplemente por cosas que hay que ajustar; hay que avanzar, evaluar, corregir y evolucionar.

Felicitaciones a la Gobernación del Valle por su iniciativa y les doy gracias por su compromiso con la moda del Valle del Cauca.

Por: Raúl Quinayás.

Director Revista GOIA.

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