UNA MUJER BLANCA EN LA PORTADA

¿Por qué tanto problema?

El fin de semana que pasó trajo consigo una polémica entre aquellos agentes activos del sistema moda. El motivo: la revista Fucsia en su portada presentó a la modelo Julieta Piñeres vestida con prendas típicas de la cultura afro. Y aunque en la misma, el titular solo cita “Julieta Piñeres en el Petronio Álvarez”, en su publicación de Instagram, tras un efusivo ¡Taráaaan!, explican que ya está en circulación un homenaje a nuestro pacífico y a sus mujeres templadas y guerreras a través de la moda.

Ahora bien, ¿incurre esta revista en actos de apropiación cultural? No, pues Fucsia no hace un uso desautorizado de las prendas para construir la editorial. Es más, fotografías que se publicaron luego del escándalo evidencian que se trabajó con miembros de la comunidad. A su vez, este medio tampoco desconoce la autoría de las piezas y mucho menos busca lucrarse con la comercialización de las mismas.

En este orden de ideas, el problema tampoco es que una mujer blanca luzca prendas de la cultura negra, pues este lo sería, si no existiese una conciencia y respeto por lo que simbolizan y connota el portar estas prendas. En una sociedad globalizada, que busca constantemente procesos de inclusión,  sería absurdo que se sigan creando etiquetas y dividiendo a las personas a través del uso o no uso de prendas.

Lo importante en este punto y vuelvo a reiterarlo, es portar, no solo con la pieza, sino con la carga simbólica que esta posee (esclavitud, violación, insultos, azotes, fusilamientos, etc).

¡Taráaaan! Mujeres templadas y guerreras. Fotografía de Ramiro Rayo

El craso error es que la publicación asevera que está rindiendo un homenaje a las mujeres templadas y guerreras del Pacifico colombiano, mujeres de piel negra, de un color que las afirma y otorga identidad, y que es exactamente lo que desconoce la revista colocando a una modelo de piel blanca.

Es exactamente como lo exponen el fotógrafo Nick Knight y el dúo de “posthumanos” Matieres fecales en la campaña de su marca Fecal Matter S/S 2018. “Quería crear un cuadro usando los estereotipos de la gente común pero con sus ropas extendidas en capuchas como las que usa el KKK. La idea es mostrar que los racistas pueden parecerse a todos los demás y que el racismo existe a nuestro alrededor”.

Campaña Fecal Matter SS 2018 del fotógrafo Nick Knight

Y si, ese es el punto de esta polémica: la revista en cuestión, con su acto irresponsable, demostró que el racismo es una práctica común en una sociedad que rinde homenaje a las mujeres negras, a través de una mujer blanca vestida con una cultura que no le pertenece.

Por: Raúl Quinayás

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