¿Duplicidad en la industria de la moda?

El comienzo del año 2020 ha sido caótico. Ha habido de todo; desde grandes incendios, garrafales inundaciones, temblores y algunos despertares de volcanes, sucesos que han marcado a países, como ese el caso Australia. ¿Pero cuál ha sido el fenómeno que ha permeado y obligado a todas las naciones del planeta tierra a unirse? Últimamente todos los canales de comunicación hablan de la pandemia COVID-19, suceso que mantiene a las naciones alerta, replanteándose sus prioridades para el bienestar colectivo.

El común denominador de las naciones del planeta ha sido optar por el distanciamiento social, decisión que ha paralizado a casi todas las industrias, al no haber oferta y demanda por los artículos acostumbrados a ser consumidos. Un gran ejemplo es la industria de la moda, desde las micro empresas hasta las macro empresas se han visto afectadas por la pandemia al no ejercer el mismo valor que antes, las empresas han optado por adaptarse, ya sea libremente u obligatoriamente.

Teniendo en cuenta lo anterior y como ejemplo de adaptación, el conglomerado grupo francés LVMH, conformado por marcas de lujo, como lo es Louis Viutton, Dior, Givenchy, etc. Ha optado por suspender la fabricación de perfumes para producir gel antibacterial y posteriormente ser donado a las autoridades sanitarias francesas, para ser distribuido en los hospitales.

Pero no hay que atravesar continentes, pues las marcas colombianas no se han quedado atrás, puesto que tres marcas lideradas por la familia Vélez, como lo son BOSI, VÉLEZ Y SAFETTI, han   diseñado y producido tapabocas con la asesoría del Laboratorio de Co-Creación para la donación a la gobernación de Antioquia para mitigar el índice de contagios.

La gerente de Bosi expone, “si los empresarios nos quedamos sentados en nuestros hogares esperando a que pase el mal momento, estamos muy equivocados. Este es un problema de todos que tenemos que resolver como comunidad, remando para el mismo lado, sin egoísmos ni oportunismos de ninguna clase”. 

Otro ejemplo es el STFT GROUP un conjunto de marcas como Studio F, ELA, STF Man y TOP ONE, ha unido sus esfuerzos con la Gobernación del Valle del Cauca con la donación de tapabocas para entidades de salud. la compañía procedió con la fabricación de tapabocas reutilizables de uso civil y batas médicas. Además, ha importado tapabocas de uso quirúrgico ISO 13485 con certificación, máscaras tipo respirador N95 con una filtración del 95% de partículas en el aire y trajes epidemiológicos de uso médico.

“Queremos decirles gracias porque es una importante ayuda la que nos brinda en este momento la empresa vallecaucana, en este caso STF GROUP, con la entrega de insumos que realmente necesitamos para proteger al personal del Hospital Universitario del Valle y otras entidades de salud que lo requieren, para la atención de los pacientes de Covid-19”, dijo la Gobernadora del valle del cauca.

La parálisis en el que se encuentra la industria textil ha plasmado toda la generosidad que tiene por la sociedad al ayudar con donaciones de productos totalmente necesarios a los diferentes entes gubernamentales como lo es a nivel nacional e internacional. Actualmente estas marcas han reflejado una imagen filantrópica ante la sociedad, que no se compara con la forma en que estas empresas gestionan el impacto negativo en el medioambiente.  No debemos olvidar que el daño que le hace la industria de la moda al medio ambiente es irreparable. La flora y fauna se adaptan según el entorno en el que se encuentren, pero ¿cuál es ese entorno en el que nos encontramos y cuál será el que las futuras generaciones se encontrarán?

Foto de Jordan Beltran en Unsplash

Según la ONU:

  • Se requieren 7.500 litros de agua para producir unos jeans.
  • El sector del vestido usa 93.000 millones de metros cúbicos de agua cada año, una cantidad suficiente para que sobrevivan 5 millones de personas.
  • La industria de la moda es responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global.
  • La producción de ropa y calzado produce el 8% de los gases de efecto invernadero.
  • Cada segundo se entierra o quema una cantidad de textiles equivalente a un camión de basura.
  • La producción de ropa se duplicó entre 2000 y 2014.

En Colombia, en el 2014 fueron sancionadas las empresas Cueros Vélez (318 millones de pesos) y Tintorería Industrial Diego (6,5 millones). Y si bien en 2013 la multa fue para Locería Colombiana, con 119,6 millones de pesos por la alta contaminación del río Medellín, el panorama visual del río es otro. Hoy en día es cristalino, pero no está libre de contaminación. “Según explica el profesor Agudelo, quien ha estudiado este cauce desde hace casi 20 años, no hay razón para pensar que tras dos días de cuarentena el río se haya recuperado, como bien lo presumen los dos videos que circularon en toda la ciudad. “Un día no es suficiente para curar un ecosistema” y agrega que hay que recordar que cerca del 95 % de las aguas del caudal del río Medellín son residuales.” (Tettay de Fex. J.2020)

“La belleza visible de la moda disfraza el impacto invisible que la industria tiene en el aire que respiramos. A partir del abastecimiento, hoy tenemos herramientas que pueden ayudarnos a rediseñar nuestros procesos para minimizar nuestra huella”, dijo Coty Jeronimus, del laboratorio creativo Tasklab.

Por: María José Montoya

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