EL DISEÑO COLOMBIANO: ¿UN SIMPLE CERTIFICADO DE ORIGEN?

https://www.marni.com/experience/es/event/marni-la-vereda/

En la búsqueda de entender qué es el diseño colombiano, me he planteado dos escenarios en los que al identificar sus particularidades, logré acercarme a la definición de lo que podría denominarse estética colombiana, al tiempo en el que me cuestioné si realmente existe eso del diseño colombiano; pues cabe la posibilidad de que esto no sea más que una etiqueta que pretenda darle nacionalidad a las cosas, por un lado, con el objetivo de la construcción de identidad, y por el otro, con el fin de crear brechas so pretexto de diferenciar entre una corriente u otra.

Escenario 1:

Un diseñador nacido en Colombia, que para efectos de generar una atmosfera menos técnica llamaré Francisco, toma como referente estético en la construcción de su solución a una problemática identificada, las características físicas y estructurales de las expresiones culturales de los artesanos de Mompox en el departamento de Bolívar.      

Si partimos que los artesanos de esta tierra han generado sus propios códigos, estéticas y grafías. Podríamos asegurar que Francisco ha logrado ejecutar un diseño que tomó como referente algo autóctono del territorio nacional, y en ese orden de ideas, Francisco ha desarrollado un diseño colombiano.

Ahora bien, ¿el diseño es colombiano por el hecho de tomar elementos propios del territorio nacional? o ¿es diseño colombiano al poseer Francisco esta nacionalidad?

En el 2018 la marca italiana Marni lanzó una serie de artículos de diseño bajo la campaña “la vereda”, y lo que ellos lograron fue trabajar con artesanos de diferentes zonas del país. Por ejemplo, con mujeres de Villanueva en el departamento de Casanare produjeron pollos de papel maché y cuentas, con artesanos de Ibagué en la región de Tolima se desarrollaron cestas hechas de mimbre tejido y ramas; con mujeres de Curití, en el distrito de Santander, procesaron manualmente el agave para crear una fibra textil 100 % orgánica que se usó para hacer bolsos. Y finalmente, con comunidades de la costa atlántica, se realizaron hamacas de algodón tejido en telar.

Aparece entonces la pregunta si el resultado del experimento de Marni, de llamarse diseño colombiano, grafica que la nacionalidad del diseño está dada no por nacionalidad del creador, sino por el origen de las técnicas, grafías y estéticas que este posea.

Y aquí es cuando le ponemos una cereza al pastel, pues entonces ¿qué pasa con los saberes, tradiciones, así como con el patrimonio cultural inmaterial de una comunidad?

Para graficar mi punto comienzo por citarles lo que Marni publica en su página web:

“Un evocador viaje a los colores y las sensaciones de Colombia y un descubrimiento de tradiciones artesanas que se deben preservar, tradiciones a las que Marni aporta un enfoque innovador.

El trabajo de los artesanos, que siempre ha supuesto una característica distintiva de los proyectos Marni vinculados con el Salone del Mobile, se expresa este año a través de futuras colaboraciones con comunidades de diferentes zonas de Colombia. Traen sus tradiciones a Milán y estas son reinterpretadas por Marni con un enfoque lúdico y experimental”.

Fotografía extraída de la página web oficial de Marni

La marca italiana se protege de ser acusada de apropiación cultural y expresa públicamente que este es un trabajo colaborativo con artesanos colombianos. Quienes son dueños de la técnica, de las grafías y símbolos, así como de las formas que logran con ella. Los diseñadores de Marni, según esto, son solamente editores que reinterpretan el trabajo de los artesanos, a quienes sigue dándoles el crédito -tal parece que solamente eso-, más continúan siendo ellos (Marni) quienes explotan comercialmente la estética y la funcionalidad del diseño.

Escenario 2:

En esta posibilidad la diseñadora tendrá como nombre Paulina. Mujer nacida en Colombia, de padres colombianos; pero que desde los 6 años vive en Nueva York.

Paulina ha sabido ganarse un lugar entre el circuito de diseñadores de esta capital y su trabajo es reconocido por poseer un sello propio, un “no se qué” latino que la diferencia de lo que la masa de diseñadores neoyorquinos produce. Entonces, ¿es el diseño de Paulina, diseño colombiano?

Para darle respuesta a esta interrogante tendríamos que cuestionar si impera su herencia genética o si el hecho de que su contexto social, mismo que ayuda a edificar su identidad y que está construido a partir de vínculos con el entorno norte americano, es el responsable de la estética desarrollada por Paulina.

Lo cierto es que esta diseñadora no ha vivido en un contexto social colombiano, no ha experimentado circunstancias sociales, políticas y culturales de su país de origen. Y por ello no ha podido generar un lenguaje visual que responda a las realidades de este territorio.

Tan verdadero como que su diseño no es colombiano, es que su memoria genética carga la información suficiente para influenciar en su representación de la realidad.

¿Qué es entonces el diseño colombiano? Un certificado de origen, una estética particular o acaso el resultado de los vínculos con el entorno del individuo que conocemos con contexto social.

En 1996, Yuri Buenaventura lanza su versión salsa de «Ne me quitte pas» de Jacques Brel. Este sencillo impulsa al cantante nacido en Buenaventura, y logra que la canción se convierta en un hit en este país.

«Ne me quitte pas» es uno de los himnos populares de los franceses y todo aquel que haya escuchado la versión en salsa (y esta es una invitación para aquellos que no lo han hecho), podrá evidenciar que esto suena a Latino América. Esta no es una salsa interpretada por franceses, es una salsa hecha por un colombiano, por un hombre que antes de partir al extranjero se había permeado con los sonidos de su tierra.

El punto de cerrar mi reflexión con este ejemplo, es el de colocar sobre la mesa de discusión, la posibilidad de tomar elementos propios de un territorio ajeno, mezclar aquello con lo que fui y estoy siendo. Para así crear algo totalmente nuevo que no se parezca a nada antes hecho.

Ahora, ¿hay alguna diferencia entre lo que hace Marni y lo hecho por Yuri Buenaventura?

El diseño colombiano no es solamente una etiqueta que valida el origen de una técnica, grafía o estética. El diseño colombiano ha de ser una construcción propia del diseñador que expresa la realidad social, cultural y política del territorio nacional en el que el diseño se desarrolle.

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Por: Raúl Quinayás

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