BRA Vs COL

La idiosincrasia del país sobre una cancha.

Uno de los secretos que posee el fútbol para enamorar a tantas personas, es que refleja los comportamientos, las actitudes y la forma de pensar del colectivo. Vemos en los 11 jugadores a cada uno de nosotros mismos; sentimos que nos representan. Si triunfan, hacemos nuestros sus logros; si ganan, el país es el que gana. Más si pierden… Si pierden, la culpa siempre es de la vaca.

Tal y como sucedió en el partido de Colombia ante Brasil por la Copa América 2021, como sociedad nos sentimos chicos, con potencial, pero pequeños; tercermundistas que admiran a la gente del norte, porque allá si hay oportunidades.

Pero entonces nos armamos de valor y comenzamos a vivir nuestra cotidianidad. De manera temprana obtenemos un logro producto de nuestra genialidad y entonces nos llenamos de esperanza. Más en lugar de seguir conquistando resultados, nos detenemos y empezamos a cuidar ese resultado como si aquello fuese lo único bueno que pudiésemos lograr en la vida.

Y mientras otras sociedades hacen y hacen, obtienen y hacen, conquistan, obtienen, vuelven y hacen. Nosotros nos quedamos en el mismo lugar, orgullosos de lo que una vez hicimos, pero temerosos de intentar seguir haciéndolo, pues se corre el riesgo de no volverlo a lograr.

Más, como el tiempo por más que queramos no se detiene, llegan consigo diferentes actuares que sacuden a tal punto la cotidianidad, que percibimos que aquello que tanto habíamos cuidado, ahora está perdido. Y en lugar de continuar desempeñando nuestros roles en búsqueda de buenos resultados, porque no entendemos que el logro anterior no fue por causas del azar, nos deprimimos y perdemos toda esperanza, queremos abandonar el juego.

Es en este punto cuando en lugar de evaluar nuestra responsabilidad e identificar las oportunidades que poseemos. Nos ponemos a perder el tiempo echándole la culpa a terceros, lamentándonos de lo que consideramos es una injusticia; debatiendo por horas acerca del mal que nos causaron y del cómo sería la vida si no nos hubiesen arrebatado lo ya conseguido.

Esto más que un partido de fútbol, es una radiografía de cómo pensamos, actuamos y vivimos los colombianos.

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Por: Raúl Quinayás

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